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jueves, 12 de septiembre de 2013

Inmersiones #20 y #21: Carall Bernat y Tasco Petit

Carall Bernat

12 de septiembre de 2013, 11:37
Profundidad: 32.4m
Temperatura: 22ºC - 20ºC
Tiempo de fondo:  57min
 
El plan de esta mañana era hacer Pota del Llop, pero como la mar está un poco movida en la cara norte el  centro de buceo decide ir a Carall Bernat. De los tres islotes más al sur de Las Medas, el Carall Bernat es el que está situado más al E y el más grande. Nos reunimos con Jaume y Nuria nos hace el briefing. La inmersión consiste en bajar a 18m por la boya y dar una vuelta al islote teniendo cuidado de no empalmar con el Tasco Gros ya que el paso entre ellos tiene una profundidad de 6m.

Morena Mediterránea
Comenzamos la vuelta al peñasco divisando algunos meros de gran tamaño. Un poco más adelante vemos un par de morenas en sendos agujeros. Sobre la mitad del trayecto avistamos más meros, doradas, sargos y mojarras. El grupo se estira y veo que Bea se queda retrasada. Cuando me acerco a ver que sucede veo que ya viene recogiendo la cuerda de la boya. Por lo visto se le ha soltado del chaleco y se le ha enganchado. Todo está bien y continuamos. Como no hay muchas cosas que ver Bea me deja su foco para que me entretenga mirando por los agujeros.

Andrés y yo andamos un poco despistados y casi nos pasamos el paso del Tasco Gros. Pasamos a 5m teniendo cuidado de no hacer un globazo. Con el foco de Bea voy mirando como algunos lábridos se alimentan y de pronto veo uno un poco más grande de colores vivos. Más tarde, Bea me indicará que es un fredy. Continuamos con la vuelta y Andrés y yo nos entretenemos con un rato con una morena que no se esconde. Le caen pequeños trozos de alga y hace amago de morderlos. En ese momento me doy cuenta de que Bea y Jaume nos están haciendo señas. Cuando llegamos vemos una morena totalmente extendida a lo largo del recoveco de una roca. La rodeamos y la miramos un rato hasta que Jaume la incordia un poco en la zona de la cola para que salga nadando. La morena sale reptando y se esconde el un agujero.

Terminando la vuelta ya nos juntamos con el resto de buceadores del barco y decidimos hacer la parada cerca de la pared del peñasco al lado de una boya ocupada por otro barco de buceo. Parados a 5m sentimos un poco de meneo, así que yo me agarro a un saliente del islote. Al levantar un poco de polvo, los lábridos aprovechan para alimentarse de las partículas muy cerca de mis dedos. A 1min de terminar mi parada me llevo un susto cuando el motor del barco arranca. Me parece una maniobra peligrosa ya que debido a nuestras burbujas era evidente hay varias personas debajo. Ascendemos cuando el barco está saliendo y volvemos al nuestro que está a unos 20m.
 

Tasco Petit 

12 de septiembre de 2013, 15:28
Profundidad: 31.4m
Temperatura: 22ºC - 20ºC
Tiempo de fondo:  55min

Fondeados al sur del Tasco Petit, Nuria hace el briefing como siempre. Bajaremos a 14m y seguiremos dirección Este hasta una boya no muy lejana dejando la pared a mano izquierda. En lugar de dar la vuelta al Tasco Petit, iremos hasta otra boya en la parte sur del Carall Bernat. De allí volveríamos por el mismo camino sin ascender a más de 14m para no pasar al otro lado del islote. Esta tarde el barco va a tope y hay problemas con los sitios. Los buceadores que ayer andaban con pocos modales (españoles) vuelven a hacer de las suyas. Se quejan del sitio porque ellos necesitan estar bien anchos mientras los demás nos ajustamos como podemos. Uno de ellos mira por la borda y se lanza a pesar de que otro buceador francés estaba cerca y no le abre la cabeza de milagro. Nuria me mira y niega con la cabeza. Nosotros compartimos el sitio con una pareja bastante simpática que resulta ser también de Pamplona.

Descendemos a 14m y seguimos hacia la primera boya avistando una serie de meros de gran tamaño. Encaramos hacia la segunda boya a una profundidad un poco mayor avistando esta vez bancos grandes de mojarras. Pasada la segunda boya exploramos la pared del Carall Bernat a media profundidad dejando el resto del cortado debajo de nosotros. Mirar hacia abajo y hacia el azul proporciona una sensación increíble. Parece que vamos volando.

Un gran mero
De vuelta nos cruzamos con el grupo grande de buceadores y saludo al chaval de Pamplona. En unos peñascos vemos con 3 meros nadan unos hacia otros marcando el territorio. Otro mero muy grande está cerca de una roca y lo rodeamos mientras Andrés hace algunas fotos. Estamos muy cerca y el mero se escurre por debajo de mis piernas. Veo también una flabelina azul y un par de medusas pequeñas transparentes, casi invisibles, solo distinguibles cuando Bea las ilumina con el foco.

Jugando con los lábridos
Terminando la inmersión hacemos la parada a 5m pegados a la pared mientras observo muy de cerca a los lábridos. Esta vez comen directamente de mis dedos hasta que aparece un fredy más grande que espanta a los pequeños. Terminamos la parada y hacemos los 20m de vuelta al barco por debajo y esperamos un par de minutos más mientras la gente sube al barco. Esos dos minutos merecen la pena ya que una barracuda viene hacia nosotros y me pasa a menos de 5 metros para alejarse de nuevo.



*Fotos de Andrés Arístegui

sábado, 7 de septiembre de 2013

Inmersión #13 - El Litri

Una gamba fantasma cualquiera
Aprovechando que esta semana estamos de vacaciones en Peñíscola, hoy hemos visitado a Jose, un amigo de Bea que vive en Burriana. Hemos llegado al puerto deportivo sobre las 9:30 y he conocido a Jose y a su padre Jose Ramón. El día no está muy soleado, pintan nubes de lluvia pero el mar no está del todo mal, así que el plan es realizar la inmersión en un pecho llamado el Litri. El padre de Jose es un tipo peculiar, un hombre majísimo con un fuerte acento valenciano. A sus sesenta y pico años bucea todos los días. Me comenta que desde junio lleva unas 100 inmersiones. ¡Vaya máquina! También nos acompaña al timón Alejandro, otro compañero de Burriana

Preparamos el equipo y embarcamos en el Clementina, un barco de salvamento ruso con unos cuantos años de servicio. Jose Ramón me cuenta que lo compraron de desguace por cuatro duros y que les costó más el ingeniero naval que hizo los planos que el barco en si. Hoy estoy sin afeitar y he decidido probar a ver si me ajustan las gafas con pasta de vaselina. Por si acaso he puesto una cuchilla de afeitar en el bolsillo del chaleco. Tardamos una media hora en llegar al waypoint del pecio. Con el oleaje que hay lo mejor es equiparse en el agua. Bea y yo andamos un poco mareados y al cerrar el traje la cosa empeora, así que vamos al agua. Jose Ramón no espera y se sumerge mientras Jose, Alejandro, Bea y Yo nos preparamos. Jose intentará localizar una gamba fantasma para realizar algunas fotos. Bea y yo iremos a nuestro aire siguiendo a Jose Ramón.

Una flabelina cualquiera
Una mojarra cualquiera
Realizamos un descenso por la proa del barco hasta los 21m y realizamos una vuelta al pecio hasta la popa. Durante el trayecto vemos un montón de flabelinas moradas y al ir al apoyarme cerca de una viga me doy cuenta de que se me ha olvidado ponerme los guantes. ¡Mi primer pecio y se me olvidan los guantes!, cagada #20. De camino hacia el timón Jose Ramón me señala con un foco debajo de una roca pero al agachar la cabeza no controlo mucho mi flotabilidad y me tengo que apoyar en el fondo levantando bastante polvo y jodiendo la visibilidad, cagada #21. En el resto de la vuelta vemos un banco de salmonetes que están reposando en el fondo del mar y salen disparados en cuanto nos ven. Bancos de mojarras, gobios, lábridos... En un recoveco vemos un pulpo con unos brazos enormes que se había resguardado haciéndose un muro de piedras. A la vuelta consigo ver el bogavante, un ejemplar enorme. Subimos por la cubierta del pecio a unos 14m donde la visibilidad mejora considerablemente. Aunque el pecio está partido por la mitad y muy deshecho, es fantástico poder navegar entre los recovecos.

Un salmonete cualquiera
Al salir de una bodega me quedo un rato apoyado sobre la borda viendo trabajar a Jose. Nos hace señas para que nos acerquemos porque ha encontrado a la gamba fantasma en una  gorgonia. Es un bicho extremadamente pequeño, casi del tamaño de un grano de arroz y de color trasparente. Solo se distingue por dos pequeños ojos brillantes. Ya con 50bar Bea y yo subimos a hacer la parada de seguridad y terminamos la inmersión. En cuanto salgo, me doy cuenta de que las gafas no me han molestado ni los más mínimo en toda la inmersión. Bea y yo montamos los chalecos en las poleas del barco y esperamos a los demás en el agua para no marearnos demasiado. La idea es buena pero no funciona, porque al rato acabo echando la pota al volver a sufrir el oleaje. Entre tanto Jose Ramón ya había subido y, como buen hombre de mar, se ríe de la situación. Es lo que tiene ser un hombre de secano en el mar.

Ya de vuelta en Burriana finalizamos la inmersión con una cervecita en el bar del puerto mientras Nati, otra amiga, nos enseña las fotos de unas capturas impresionantes que tienen allí. Atunes, tiburón zorro y tintorera. Mientras tanto Jose ha ido a buscar a Elena, su novia, para llevarnos a comer uno de los mejores arroces que he probado nunca. Ha sido una buena inmersión y un buen día. El domingo viajamos a L'Estartit y el lunes volveremos a estar en el agua,